Prometeo soy

Éste podría considerarse un relato fantástico, pero más bien es una pincelada de sentimientos disfrazados de cuento breve. Acá va:

Prometeo soy

Los mitos expresan experiencias profundamente humanas y universales, y es por eso que, una y otra vez, éstos vuelven a cobrar vida en nuestras vidas.

Esta vez fue Prometeo quien se levantó de la tumba de tinta y papel, quien logró escapar del etéreo universo del imaginario popular y vino a encadenar mi destino con el suyo.

Pero esta vez el águila es mi conciencia, y no me carcome el hígado sino el corazón. Tampoco lo hace día tras día, para dejarlo crecer durante la noche, sino cada segundo de mi existencia.

Ésta es la maldición que Miríades colocó sobre mí: me volvió invisible, incorpóreo, e incapaz de comunicarme con el mundo, con las personas que más quiero. Pero además me hizo saber que la única excepción es Mara, a quien amo más que a nadie. Para ella sigo siendo invisible, aunque sí podría tocarla, podría comunicarme con ella… el giro macabro es éste: En cuanto escuche mi voz, o roce mi piel, la maldición recaerá sobre ella también.

Estoy condenado a verla llorar mi pérdida sin consuelo, sin una señal de que no me fui, que no escapé a reinos desconocidos buscando otros tesoros más que su mirada y su tierna compañía.

Confieso avergonzado que en más de una oportunidad mis labios han estado a centímetros de su frente; o el inicio de un susurro, de un “estoy contigo”, casi ha escapado de mi pecho. Me justifico pensando que quizás ese momento sea un fuego de esperanza que alimente el resto de sus días aunque nos separe para siempre y la condene a este encierro. Que tal vez incluso abrase y extinga el poder de esta maldición… y nos vuelva a reunir.

… Fuego

… Esperanza

¡Fuego!

¿No fue acaso el fuego que robó Prometeo lo que trajo esperanza a los hombres? Con la sagrada llama que él consiguió, la humanidad comprendió que ya no debía temerle a la noche, la oscuridad ya no reinaría en el mundo.

¿Y qué Fuego hay más luminoso, más sagrado, y más abrasador que el Amor? ¿Qué otro poder en el Universo derrite los corazones más fríos y hace brillar la sonrisa en el rostro más demacrado? ¿Qué otra fuerza existe en el mundo capaz de transformar la peor de las crueldades en principio de paz y de perdón?

¿Quién dice que así como he sido Prometeo en su condena, no seré Prometeo en su gloria?

Lo sé, ya sé cómo liberarme: Amaré, ¡amaré con todas mis fuerzas, con cada fibra de este corazón que mi Dios me concedió! No tan sólo a Mara, sino a la humanidad entera; a cada uno, a cada una. Y el fulgor de mi Amor atravesará mar y tierra, resplandecerá sobre el mundo extinguiendo oscuridades y maldiciones, y me hará visible otra vez. ¿Físicamente? No lo sé, pero la vibración sublime de mi corazón retumbará en los corazones de la Tierra y me hará presente, de eso estoy seguro. Rota la maldición o no, Mara me verá.

Eso haré. Prometeo seré.

Un comentario en “Prometeo soy

  1. WOWW!!!!!!!!!! Me encantó el relato!!!!!!!!!!!!!
    Prometeo es lo más!!
    Qué lindo ser un moderno Prometeo que redime a la humanidad por el amor.

    Me gusta

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